Alberto García-Alix

–¿Sabes qué es lo que más me gusta de ti? –preguntó a Matthew.
–¿Qué?
Le cogió del brazo, le cogió del cuello y lo atrajo hacia ella susurrándole a su mejilla nervuda y áspera. Tenía tanta hambre que se lo comería. Pronto llamarían su número de pedido.
–Cómo se te marcan las venas de los antebrazos. Y la musculatura que te recorre la cintura. Me encanta que seas delgado.
–Eso es muy superficial, Lucinda.
–No se puede ser profundo sin superficie.
(Jonathan Lethem)